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Paso de palio de Ntra. Sra. de la Merced

El actual es el séptimo paso documentado en el que ha salido la Virgen de la Merced, el mismo año del incendio la Hermandad aprueba la realización de un nuevo paso para la Virgen. Se decide que será en plata y se encarga a Manuel de los Ríos quien realiza la candelería (1997), los respiraderos (1998) y la peana (1999), además de restaurar (1997) los varales, candelabros de cola y jarras, de Luis Jiménez, que se pudieron salvar del incendio. Se realizaron, además, cuatro nuevas jarras hasta un total de 16 que son con las que cuenta actualmente el paso. La labor de bordado se volvió a encomendar al taller de Sucesores de Esperanza Elena Caro (1997-98) y Antonio Dubé volvió a pintar otra gloria aunque en esta ocasión representando a la Virgen de pie. Las dimensiones del paso son: 3’80×2’20×1’63 metros.

El respiradero presenta un moldurón con escenas de la Pasión y cabezas del apostolado. En las bases de cada varal se presentan ángeles sentados soportando un jarrón con azucenas (símbolo de la Catedral de la Encarnación, templo en el que radica la Hermandad). En los paños del respiradero hay unas cartelas con la letanía de la Virgen, rematadas con ángeles que portan sudarios representándose en el frontal del respiradero una cartela central con la imagen de la Inmaculada, réplica de la existente en el trascoro de la Catedral, sustentada por dos ángeles de pie y rematando la composición la corona real.

La peana lleva un bajorrelieve en el centro, con la escena de la Encarnación (nuevamente en alusión al templo donde radica la Hermandad). Dos ángeles sostienen la escena; en las esquinas una Inmaculada y en la otra la Virgen con el Niño Jesús y; en los laterales una custodia y un jarrón con azucenas. El moldurón está rematado con cabezas de ángeles. Finalmente, en la entrecalle figura la imagen del Cautivo de Luis Jiménez (1982), imagen que se restaura tras el incendio y se realiza una nueva peana.. Las maniguetas, por su parte, simulan forma de navetas, con un ángel con el escudo mercedario y aguantando con sus manos unas cadenas.

El palio

Imagen de la Merced sobre el paso de la Virgen del Consuelo. Año 1978

Los años que la cofradía estuvo saliendo de San Sebastián la Virgen salió sin palio. La primera vez que lo hizo bajo uno fue en la Semana Santa de 1981, con el paso y varales adquiridos a los Estudiantes. Era un palio de encaje y lentejuelas blancas realizado por los propios hermanos que en 1984 se completó con la incorporación de una paloma en la gloria, donada por Carmen Góngora López, fundadora y directora del Sindicato Católico de la Aguja. Este palio se sustituyó en 1990 por uno de terciopelo azul. Ese año se estrenó, además, el bordado de la caída delantera por Sucesores de Esperanza Elena Caro, trabajo que se fue completando en sucesivos años. Este palio se perdió en el incendio de 1996 tras el que se volvió a encomendar la labor de bordado al taller de Sucesores de Esperanza Elena Caro (1997-98) y a Antonio Dubé, autor de la gloria. En la caída delantera se presenta el escudo de la Hermandad, mientras que en la trasera figuran los escudos de la ciudad, el de la Catedral y el del obispo y mártir Diego Ventaja.

Evolución histórica

Primer paso de la Merced. Año 1957

Del paso en el que salió por primera vez en 1956, apenas sí sabemos por leves referencias. Ya al año siguiente se estrenó uno tallado en madera, realizado por Antonio Robles Cabrera que también lo doró. De aquel paso sí se conservan documentos que nos informan, por ejemplo, de la fuerte remodelación a la que fue sometido apenas dos años más tarde, en 1959, lo que se aprovechó para dotarlo de una nueva iluminación, de este paso la hermandad conserva el escudo mercedario que iba en la delantera del mismo.

Ya en la Catedral, reorganizada la Hermandad, la Virgen de la Merced salió en el paso de la Virgen del Consuelo, aunque sin el palio (1978) y, al año siguiente, en el de la Virgen de las Angustias, también sin palio. Gracias a la gestión de N.H. José Cerrá Guirado, la comunidad jesuita establecida en el cercano convento del Corazón de Jesús cedió los pasos de la por entonces desaparecida Hermandad de las Angustias. Con este paso, que realizó José María Hervás para la Virgen de las Angustias en 1955, estuvo saliendo la Virgen de la Merced hasta 1981, fecha en la que se adquiere el paso y los varales de la Virgen de la Esperanza de Talleres Guillén, por 60.000 pesetas. Era un paso con dos ruedas al que se le colocó el primer techo palio con que contó la Hermandad, hecho por los propios hermanos con lentejuelas y encaje, de color blanco. Así salió la Virgen hasta que se pudo acometer la realización de un paso propio realizando el ebanista Manuel Caballero una nueva parihuela en madera de pino (1983), ésta disponía cuatro ruedas neumáticas, procesionando así hasta 1984 cuando sale por primera vez a costaleros a cargo de la Peña de Costaleros La Ilusión de Chiclana. En cuanto al paso de orfebrería, el encargo se formalizó ante el orfebre Luis Jiménez González (1981-1984) y presentaba una estética peculiar gracias a los característicos sobrefaldones.

Paso de palio desaparecido en el incendio. Abril de 1996

El paso se completó en el año 1984 con doce varales, dos candelabros de cola, peana y la candelería completa con noventa candelabros, obra completa del orfebre Luis Jiménez González. En el año 1987 se realiza una sobrepeana para la Virgen, realizada en alpaca plateada por José Brihuega. Es en 1990 cuando se aprueba que los bordados del mismo correrán a cargo del taller de Sucesores de Esperanza Elena Caro, estrenándose ese año el nuevo techo de palio en color azul junto con el frente de la bambalina, proceso que se irá desarrollando hasta su finalización en el año 1995. La gloria del techo correspondía a una pintura de Antonio Dubé de Luque, representando a la Merced gloriosa en el momento de su coronación. Este fue el paso que se perdió en el incendio de 1996.